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Bo Prosser
con Michael McCullar y Charles Qualls
“¡No puede ser! ¡Otro libro sobre Escuela Dominical!” fue la reacción de un
amigo mío cuando le dije que estaba escribiendo este libro. “¿A quién le
interesa la Escuela Dominical en el mundo de hoy?”, prosiguió. “La Escuela
Dominical es para los viejitos. Es algo que pertenece al pasado. ¡Pensé que tú
eras una persona que estaba en onda, actual e innovadora!”, concluyó.
¡La iglesia de Dios todavía es relevante! Ciertamente nuestra labor es más
compleja hoy que nunca, pero el pueblo de Dios nunca se ha amedrentado ante los
retos puestos delante de él. El desafío es mayor, pero los resultados también
pueden ser extraordinarios. Los números son importantes, siempre y cuando se
refieran a la gente. Y los números son sorprendentes.
Nuestro argumento es que la iglesia y la Escuela Dominical son las entidades
mejor organizadas para ayudar a la gente a redescubrir su fe en Dios. La iglesia
tiene la rica tradición de llevar a la gente a una relación significativa con el
Cristo viviente. La Escuela Dominical cuenta con la rica tradición de haber
ayudado a muchos a estudiar la Biblia y a profundizar en su fe y sus relaciones
personales. Pero no podemos vivir solo de la tradición.
Nuestro mundo cambia más rápido de lo que podemos comprender. La tecnología y
las comunicaciones instantáneas han innovado en maneras asombrosas. La iglesia
ha sido lenta en aplicar la tecnología y en admitir la innovación. ¡Pero es algo
que tiene que hacer! Le desafiamos a hacer suyas algunas de las ideas que
presentamos en este libro y a que encuentre formas de introducir nuevas ideas en
su iglesia.
Contenido
Introducción: Confíe en Dios, ore todos los días y ¡viva con valor!
Capítulo 1: La Escuela Dominical de antaño y la del futuro
Capítulo 2: Primer bloque – Visión
Capítulo 3: Segundo bloque - Equilibrio
Capítulo 4: Tercer bloque - Liderazgo
Capítulo 5: Cuarto bloque – Enseñanza de calidad
Capítulo 6: Quinto bloque – Alcance hacia adentro y hacia afuera
Capítulo 7: Sexto bloque – Receptividad y asimilación
Capítulo 8: ¡Siga avanzando!
Introducción
Confíe en Dios, ore todos los días y ¡viva con valor!
“¡No puede ser! ¡Otro libro sobre Escuela Dominical!” fue la reacción de un
amigo mío cuando le dije que estaba escribiendo este libro. “¿A quién le
interesa la Escuela Dominical en el mundo de hoy?”, prosiguió. “La Escuela
Dominical es para los viejitos. Es algo que pertenece al pasado. ¡Pensé que tú
eras una persona que estaba en onda, actual e innovadora!”, concluyó.
¡Fiuu! No hay nada mejor que un poco de ánimo de parte de un
amigo. Sin embargo, debo admitir que me hizo pensar. ¿A quién le interesa la
Escuela Dominical? ¿Será cierto que es solo para “los viejitos”? ¿Podemos estar
en “onda, ser actuales e innovadores” y creer al mismo tiempo en el ministerio
de la Escuela Dominical?
Mi respuesta es un rotundo “¡Sí!”.
El ministerio de enseñanza bíblica en general, y la Escuela
Dominical en particular, sigue siendo parte vital de lo que somos como iglesia.
Sí, necesitamos innovar. Y de esa idea surgió este libro: ¿Cómo podemos honrar
la tradición y, al mismo tiempo, innovar en la Escuela Dominical?
Este no es solo “otro libro acerca de la Escuela Dominical”.
Las ideas que aquí sugerimos no tienen la intención de ser una receta para
crecer. El hecho de usar estas ideas en su programa actual no va a producir un
crecimiento automático. Su tarea consiste en tomarlas, aplicarlas a su contexto,
y adoptar las que funcionen para usted. Nuestro anhelo es que evalúe lo que ya
es y lo que necesita llegar a ser. Esperamos que esté dispuesto a intentar poner
en práctica algunas de estas propuestas.
En el Centro de Educación Cristiana tenemos el compromiso de
compartir un viaje con usted. Mis colegas y yo hemos tratado de ser muy
prácticos y de presentar retos interesantes. Nuestro deseo es que usted y su
iglesia continúen alcanzando a la gente que les rodea y también atiendan a los
que ya están ministrando. Anhelamos que encuentre ideas relevantes y un
equilibrio saludable para crecer. Si su visión crece, su motivación para servir
a los demás también lo hará.
Muchas personas son como mi amigo, y no muestran mucho
entusiasmo cuando se habla del crecimiento de la iglesia. Y hay un número menor
que está comprometido con el ministerio de la Escuela Dominical. Nosotros, los
autores de este libro, todavía estamos comprometidos ¡tanto con el crecimiento
de la iglesia como con la Escuela Dominical!
¡La iglesia de Dios todavía es relevante! Ciertamente nuestra labor
es más compleja hoy que nunca, pero el pueblo de Dios nunca se ha amedrentado
ante los retos puestos delante de él. El desafío es mayor, pero los resultados
también pueden ser extraordinarios. Los números son importantes, siempre y
cuando se refieran a la gente. Y los números son sorprendentes.
Muchos observadores de la iglesia coinciden en que alrededor
del 66 por ciento de los habitantes de los Estados Unidos de América no es
creyente o no participa en nada relacionado con la fe. Asimismo, están de
acuerdo en que la iglesia como la conocemos hoy podría dejar de existir en menos
de cincuenta años. No podemos permitir que eso suceda. Dios nos ha llamado a una
misión maravillosa. La iglesia y la Escuela Dominical son, y seguirán siendo,
relevantes en el mundo en que vivimos. Sin duda, las formas deben cambiar, pero
la institución se necesita hoy más que nunca.
Terminamos de escribir este libro durante los días
posteriores a la tragedia del 11 de septiembre del 2001. El país estaba
angustiado por la perversidad del terrorismo. De pronto, nuestra orgullosa
nación se vio humillada. Muchas iglesias se inundaron de gente por un par de
semanas, porque en medio de la tragedia la gente desea escuchar la Palabra de
Dios. En momentos de necesidad busca un lugar dónde congregarse. Hoy más que
nunca, la gente está hambrienta de la Palabra de Dios y deseosa de encontrar una
comunidad a la que pueda pertenecer. La pregunta es, ¿qué haremos nosotros los
cristianos? ¿Cómo responderemos?
Nuestro argumento es que la iglesia y la Escuela Dominical
son las entidades mejor organizadas para ayudar a la gente a redescubrir su fe
en Dios. La iglesia tiene la rica tradición de llevar a la gente a una relación
significativa con el Cristo viviente. La Escuela Dominical cuenta con la rica
tradición de haber ayudado a muchos a estudiar la Biblia y a profundizar en su
fe y sus relaciones personales. Pero no podemos vivir solo de la tradición.
Nuestro mundo cambia más rápido de lo que podemos comprender.
La tecnología y las comunicaciones instantáneas han innovado en maneras
asombrosas. La iglesia ha sido lenta en aplicar la tecnología y en admitir la
innovación. ¡Pero es algo que tiene que hacer! Le desafiamos a hacer suyas
algunas de las ideas que presentamos en este libro y a que encuentre formas de
introducir nuevas ideas en su iglesia.
Estoy agradecido con mis dos colegas por su contribución a
esta obra. La mayoría de la información de los capítulos 1 y 7 es de Michael
McCullar, quien es Pastor Ejecutivo de la Iglesia Bautista Johns Creek de la
ciudad de Atlanta. Él es un educador innovador. Cada vez que lo veo es un reto
para mí. Me desafía a salir de mi zona de comodidad. Fue un instrumento valioso
en la generación de la idea que llegó a convertirse en el Centro de Educación
Cristiana. Estoy agradecido por su amistad y los desafíos que me ha presentado.
Charles Qualls proveyó la mayoría del material de los
capítulos 2 y 3. Él es Pastor Asociado de la Segunda Iglesia de Ponce de León en
Altanta. Charles es quien nos ayuda a mantenernos cimentados en nuestras ricas
tradiciones al mismo tiempo que buscamos nuevas ideas de crecimiento. Su energía
e inspiración hicieron realidad la idea de escribir un libro. Charles comenzó su
ministerio como pastor interino conmigo pero, como sucede en muchas ocasiones,
el alumno superó al maestro. Estoy agradecido por su amistad y su gracia.
Agradezco a otros amigos y mentores que de manera continua
desafían mi proceso de pensamiento. En especial, a quienes me han recordado que
la Escuela Dominical no es importante para todo el mundo.
Tengo una gratitud especial para mi esposa e hijas que
siempre me apoyan y están a mi lado, concediéndome de su gracia cuando mi agenda
de viajes está saturada y mi estado de ánimo es quisquilloso. Esas mujeres han
sido y seguirán siendo un instrumento útil para formar lo que soy y lo que
llegaré a ser. Agradezco a Dios por su amor.
¡Una multitud de personas ha apoyado este esfuerzo! Dawn O´Neal y
Jo-Ann Ingersoll colaboraron en el proceso editorial. Sus esfuerzos incansables
encontraron errores en la gramática y redacción. El equipo de trabajo de la
Iglesia Bautista Providence de Charlotte, NC, me compartió sus ideas y me ha
dado mucho en qué pensar. Los que forman el Ministerio de Educación me
desafiaron a ser innovador cuando yo hubiera preferido quedarme en el lado
seguro de la tradición. La congregación también fue de gran estímulo para mí. Es
una congregación de siervos amorosos y bondadosos. Me han dado libertad para
innovar, y su gracia cuando he fallado. Me han animado con su amor, producto de
una fuerte tradición, y me han desafiado con un espíritu de innovación. ¡Entre
todos los hombres he sido el más bendecido!
Agradezco a Keith Gammons, nuestro editor, y a los líderes de
la casa Smyth & Helwys por su confianza, así como el apoyo del Centro de
Educación Cristiana.
A todos ustedes, amigos, familia y colegas, gracias por ser ejemplo de
preocupación e interés por mí durante el desarrollo de nuestras ideas.
Finalmente, gracias sean dadas a Dios por su constante gracia
y amor. Hasta que encuentre una mejor manera de hacerlo, seguiré abogando por la
iglesia local y estaré a favor del crecimiento de la misma. Hasta que encuentre
una forma mejor, la Escuela Dominical seguirá siendo el ministerio a través del
cual trataré de hacer una diferencia. Al convertir estos seis bloques para armar
en herramientas útiles, quizá encontremos que lo que más deseamos ¡es lo que
hemos tenido todo el tiempo a nuestro alcance!
Hasta entonces, confíe en Dios, ore todos los días y ¡viva
con valor!
Bo Prosser
Centro de Educación Cristiana
Iglesia Bautista Providence
Charlotte, NC
ISBN: 978-0-311-11698-0
128 pp.
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